viernes, 11 de diciembre de 2009

NO PUDO SER

No pudo ser.

Recordando viejos árboles, algunos aun tenemos en la retina al “Viejo Olmo”.
He aquí mi pequeño homenaje.

Yo es que lo del olivo,… ¿?... pues, es que no.

2 comentarios:

O.P dijo...

De los parques, las olmedas son las buenas arboledas", aseguraba el poeta Antonio Machado. Desgraciadamente, resulta prácticamente imposible hoy en día encontrar tan frescas sombras. El “olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido” hace muchas primaveras que no reverdece. Desde que en 1980 apareció una terrible enfermedad en Europa, la grafiosis, millones de estos maravillosos árboles han muerto (25 millones sólo en el Reino Unido), algunos con más de cinco siglos en sus ramas, queridos por todos, como el negrillón de Boñar o el legendario de Rascafría y nuestro querido olmo caudeteño.

Menos de un diez por ciento ha sobrevivido a la implacable peste, pero sólo los más jóvenes, los de corteza delgada y porte arbustivo. Despiadada con los viejos venerables, apenas ha dejado alguno con vida. Porque esta enfermedad perversa se la contagia un escarabajo de la madera, vehículo de un hongo que rápidamente le tapona los vasos conductores de savia, ahogándolo. Primero marchita y amarillea sus hojas más altas, matándolo en pocos meses. Respeta a los jóvenes, pero aniquila con insidia a los adultos, condenando a la especie arbórea a convertirse en arbustiva.
Cada verano me ocurre lo mismo. En las orillas de las carreteras o junto a los ríos descubro espesas manchas de olmo sanas, lustrosas, rebrotadas hace cuatro o cinco años de las raíces de antiguos ejemplares cuyos esqueletos continúan todavía fantasmagóricamente en pie. Y me digo: “Por fin el olmo ha vencido a la enfermedad, ha logrado inmunizarse”. Vana ilusión. Llegan los calores y ahí está de nuevo la rama marchita, señal inequívoca de la presencia del mal persistente. Antes de agosto las oscuras arboledas volverán a desnudarse, a morir. Ni fumigación ni poda. No existe remedio contra la grafiosis.

Manuel dijo...

Nicanor Iranzo padre de Jose Maria Iranzo Moliner planto el viejo olmo. Que siga la historia.